ESPOL-FICIT- CONAH, Programa Maestría en Arqueología del Neotrópico,
MODULO 3. ETNOARQUEOLOGIA.
Ejercicio 2. Requisito parcial de evaluación del módulo 3.
Profesor: Dr. Politis.
Cursante: Marcos Suárez C
Fecha de presentación: Noviembre, 12, 2010
Extensión: 29 páginas.
Bibliografía pertinente del módulo
Titulo: Residencia, movilidad e implicaciones ideacionales a partir de eventos de descarte, abandono, deposición e inserción, en el registro de C/R del presente, a través de un video y algunas fotos testimoniales de los Nucak, Colombia.
Marcos Suárez, 2010.
Resumen
A partir de un video y de algunas fotos testimoniales se realiza el presente ejercicio académico explorando si se pueden identificar aspectos de la variabilidad contextual y conductual, expresada en patrones de descarte, abandono, deposición e inserción, que informen acerca de la clase de residencia, movilidad y adicionalmente se intenta averiguar si estas condiciones materiales presentan alguna clase de implicaciones ideacionales, a partir de la práctica de un representante de la etnia Nucak de la actual Amazonía septentrional, como sociedad fuente, y eventualmente servir de modelo para analogía de sociedades sujeto del registro arqueológico precerámico.
Palabras claves
Etnía, sociedad fuente, sociedad sujeto, descarte, inserción, cultura material, ideacional, contextual, conductual
Title: Residence, mobility and implications ideational events from discarding, abandonment, deposition and insertion in the register of C / R. This, through a video and some pictures testimonials from Nucak, Colombia.
Summary
From a video and some photos testimonial are done this academic exercise exploring whether they can identify aspects of contextual and behavioral variability, expressed in patterns of discarding, abandonment and deposition, to inform about the kind of residence, mobility and further attempts to find out if these material conditions have some kind of ideational implications, from the practice of a representative of the ethnicity of the current Nucak northern Amazonia, as a society source, and might serve as a model for society subject analogy of the archaeological record preceramic.
Keywords
Ethnicity, a society source, the subject society, discard, inclusion, material culture, ideational, contextual, behavioral[1]
Antecedentes
En el marco de la cátedra de etnoarqueología del programa indicado el profesor Politis presenta casos de estudio de sociedades de la amazonia“. La etnoarqueología orienta la siguiente pregunta del docente ¿De qué manera, ante la aridez de los restos arqueológicos, pueden estos patrones de racionalidad diferentes de la occidental ayudarnos a comprender el pasado?” (Politis, 2005:49).
Para este ejercicio se usa un video y varias fotos testimoniales del trabajo de campo del autor en la Amazonía colombiana. El video y las fotos pueden ser considerados “documentos etnográficos” y tanto las fotos como el video son uno de los tantos productos obtenidos durante periodos de observación participante en campo orientado al registro de la cultura material. En el transcurso de la expectación del video se apuntarán aquellas conductas vinculadas a la cultura material del nucak, que deriven en formación de desechos o deposiciones que permitan inferir patrones resultantes de la relación entre los contextos de la deposición de residuos y las actividades que lo generan, tanto en el campamento como en la movilidad, así como adicionalmente explorar inferencias acerca de aspectos más abstractos.
Los procesos o patrones de descarte, abandono y deposición han sido objeto de especial atención en recientes décadas. En la p-arqueología el “sitio” aparece como el contexto arqueológico “par excellence”, y es la expresión física objeto de la arqueología y es la materia prima, la fuente de los datos, sobre la que se basa el entendimiento del pasado. El concepto de inserción lo desarrollamos a partir de la arqueología del paisaje. El emplazamiento es también elegido por su vinculo con aspectos ideacionales, lo cual lo elaboramos a partir del concepto de inserción paisajística (Suarez, 2010).
Si bien jamás se ha excavado completamente un sitio, sino fracciones espaciales de variado tamaño y representatividad muestreal a partir de las cuales se generaliza conclusiones que, en la mayoría de los casos, trascienden al mero sitio, aduciendo que este es la expresión de unidades de asentamiento.
Para el registro etnográfico no hay una unidad espacial equivalente a la de “sitio” y en su lugar aparece el concepto de etnía; lo que se examina en consecuencia es un “paisaje etnográfico”[2]; esta “amplitud contextual” es propia del registro étnico y pone a prueba el alcance de las conclusiones del registro arqueológico, útil en consecuencia para el “testeo” de hipótesis (Politis, 2005).
Uno de los meritos de la arqueología procesualista es haber puesto en crisis esta noción p-arqueológica de contexto[3] y proponer una jerarquía de amplitudes: micro, semi micro y macro; así como también introducir la noción de contexto sistémico y abordaje conductual; el registro etnográfico ofrece modelos para estos últimos, y superar así las limitaciones del contexto p-arqueológico de sitio. Recientemente el esfuerzo que, en el pasado de la ciencia aparecía como ocasional y esporádico, la comparación etnográfica, empieza a ser sistemáticamente abordado desde la arqueología -ya postprocesual- ofreciendo descripciones de paisajes etnográficos (fuente) que alimentan el entendimiento de los contextos sistémicos (sujeto).
La corriente etnoarqueológica (e-arqueología) intenta superar las limitaciones de la arqueología prehistórica (p-arqueología) en tanto está en proceso de ir consolidándose como una nueva orientación de la disciplina (Suárez, 2010).
La sociedad fuente son los Nukak, de la foresta amazónica colombiana en la orilla del Guaviare[4]. El guion del video es “un día en la vida de..”; se tuvo la oportunidad con un cazador Nukak, llamado Edube, contactado “institucionalmente”. Se lo “videó[5]” en una “salida” de aprovisionamiento en su ámbito de dominio[6], que eventualmente define la formación de un “territorio”, en un suerte de movimiento “yoyo”[7]. En tanto red topológica este ámbito presenta varias alternativas de desplazamiento desde la base tomando rumbos específicos y durante los cuales se atraviesan “estaciones” de foresta humedad. La temporada elegida es la de verano.
Se pone a prueba también el valor de fotos y videos a colores como documentos etnográficos teniendo en cuenta el encuadre del observador como corte de la realidad, la oportunidad y estado del objetivo. El ejemplo es una percepción de la movilidad base-foresta[8], dentro de lo que se considera la clasificación del forrajeo, propuesta por Binford, denominada forageo logístico[9] o “dayli foragers tripp” . El ejercicio está orientado a “ver” el registro etnográfico con ojos de arqueólogo, e identificar la variabilidad contextual siguiendo a Schiffer para una propuesta comparativa del registro arqueológico de C/R, con las limitaciones inherentes al hecho de ser una percepción parcial de la realidad a través de filmación y fotografías. En lo personal el material entregado hizo que desempolvara un viejo reporte de antropología entre los Wao de Tarapoa, Shushufindi (Suárez, 1997).
Una de las condiciones del ejercicio es que se asume preservación optima; los cortes de ramas que hacen la senda, se mantienen; las flechas que no dieron en el blanco se quedaron donde cayeron, los restos de frutos que se comió también, los huesos donde los dejaron después de comer, los apilamientos de descarte, el fogón usado en su preparación, el lugar en que se realizó esta y donde fue comido, así como los instrumentos y utensilios; finalmente el cadáver de Edube yace en su tumba incorruptible y conserva la pintura facial. Pilares y vigas de su refugio, así como la cubierta, cestos, ollas, machetes, cuchillos, restos abandonados de sobras, basura desplazada, etc.
Luego de observar el video, que para efectos de la presentación había sido recortado, omitiendo redundancia según se acotó y escuchar la narración paralela de autor, amén de fallas de hardware durante la exposición y ruidos de auditorio, presentamos primeramente nuestra reconstrucción del día de Edube intercalando algunas posibilidades inferenciales sobre la marcha e identificar la estructura de actividades del cazador. La variabilidad contextual es resultado de la estructura[10] de actividades del campamento y sus ocupantes
El Video y las fotos
¿Qué harás hoy Edube?. Hoy solo veré saltos de monos, oiré aleteo de aves, oleré humo de Cumaré y soportare picadas de avispas. Es una respuesta “binfordiana” parafraseando “colas de perro y humo de sauce”; para este ejercicio será solo la visión del día. El “carpe diem” de Edube, en la inseparabilidad del ser y el hacer. En la reconstrucción adiciono algunas narrativas. Seguramente no es así, pero le da fluidez. Espero que sean inofensivas.
La referencia de este ejercicio es un video y fotos realizado en 1996, con un equipo de profesionales en antropología[11]. El video, un “super 8”, se inicia y termina en el campamento base; las fotos recogen más aspectos. Las fotos son de papel y escaneadas. Catorce años después son ofrecidas como ejemplo docente para un ejercicio de atnoarqueología, así que, para este ejercicio, se usan con permiso del autor. En el caso del video se puede ver que la cámara permaneció a la altura del filmador durante todo el registro, manteniendo el primer plano y en ocasiones el plano general, con zoom. Se siguió secuencias de acciones y medios dispuestos manteniendo al protagonista en el centro del encuadre y la atención del filmador puesta en él. Recortes de duración, por toda edición. Mientras se observó el video se tomaba apuntes y cronometraba las acciones, por tanto los tiempos que se indicaran son relativas a éste. El video y las fotos, fueron vistos por una sola vez, así que la reconstrucción, de partida, expresa estas limitaciones.
El video
Es un ejemplo de cómo la residencia y la movilidad pueden estar relacionadas con la formación del registro arqueológico[12].
El video es una filmación de un día cualquiera. No está claro si el momento elegido para iniciar la exposición es el momento de inicio real. En todo caso entre que se inicia la exposición hasta que Edube entra a la selva han transcurrido 12 minutos. Todo ese tiempo se filma a Edube en el campamento, donde según la narración esta junto a su pareja femenina, sus hijos y otros adultos, todos ellos Nucak de nacimiento. Durante dos minutos está en un arroyo tomado agua con la mano y boca y expulsándola a través del caño de la cerbatana. Hasta tanto esta se había mantenido en uno de los rincones. También toma algunos dardos. La pareja está amamantando y sentada desde la hamaca observa.
Edube abandona el campamento junto con otra persona; pero pocos minutos después se separan, y la filmación continúa con sólo Edube. Han transcurrido quince minutos y están atravesando un arroyo próximo por un puente formado por un tronco tendido entre orillas, al final del cual se alejan por alrededor de 2 minutos más; para su andar pero no se detiene; gesticula y mueve los brazos, se toca el rostro y luego empieza a emitir sonidos onomatopéyicos (reclamos). A la distancia se escuchan las réplicas. Luego de 5 en la misma estación reinicia su avance en dirección al sonido escuchado pocos pasos más adelante, volviéndose a detener 35 segundos más tarde, dentro de un hueco de foresta; lleva su mano hacia un extremo de la cerbatana, parece cerciorarse de que la boquilla este limpia; vigila, acecha, mueve su torso a los costados. De tanto en tanto hala lianas y bejucos, provoca reacciones; fija la vista hacia arriba, elevando el mentón, tensando el cuello y dilatando el tórax; luego, y sin distraer su mirada, saca un dardo de bodoquera y carga la cerbatana. A los 20 minutos de la salida, realiza el primer lanzamiento de la jornada, y permanece atento a sus resultados.
El collar se le mueve hacia atrás. Avanza, seguro de sus pasos, atento, por abajo de la línea de movimientos de los monos, el dosel arbóreo. Veinticinco minutos han transcurrido y efectúa otro lanzamiento; se detiene aguzado y luego corre pocos segundos; se detiene, carga el caño y mantiene la boquilla lista, persigue, espera; el collar se mantiene hacia atrás; avanza y tres minutos después realiza un nuevo lanzamiento; han transcurrido 30 minutos según el video y logra su primera presa; antes de la caída, se escucha por ramas que se agitan y quiebran, y un mono aterriza con un golpe seco sobre el colchón de hojarasca; Edube se queda inmóvil, al pie del mono, mira la cámara, el collar se lo acomoda al frente, en tanto parece sonreír. El mono fallece lentamente, no sangra, solo son los efectos neuroparalizantes del jugo de curare. Lo toca con el pie. Levanta al mono por una de sus extremidades, lo mueve y examina.
Aproximadamente cinco minutos después el mono ha dejado de moverse y Edube retoma su movimiento; lleva al cadáver consigo; al arribar a otro estero, arroja el cárnico arriba del barranco, trepando luego por este, ayudándose con las ramas. Una vez encaramado camina algo y luego de 6 minutos hace una parada de descanso sentándose frente al mono que ha depositado a los pies. Un minuto después se para endereza la cerbatana y reinicia el acecho, actitud que mantiene durante otros 8 minutos. Agita ramas. Un nuevo lanzamiento a los 45m de haber abandonado el campamento. Recoge algunas púas y se devuelve hacia el campamento; en un arroyo limpia la cerbatana y recoge un encargo. A los 50 minutos una nueva serie de movimientos. Se estaciona donde hay un tronco de árbol caído, toma un hacha de metal, lo raja y extrae termitas. A los 60 minutos falla técnica y el video se detiene. En el reinicio en el árbol tumbado agrieta, expone, extrae y come. Lo hace durante diez minutos. Se espanta bichos de la piel.
Vuelve sobre sus pasos, avanza y en la nueva estación abate un panel adherido a un árbol. Para eso prepara fuego. Reconoce y toma ciertas ramas de diverso grosor y las descorteza a la uña. Con la punta de un cuchillo practica una muesca en el segmento medio del de mayor diámetro, mientras permanece en la estación hace ligeros y casi imperceptibles desplazamientos.
Coloca el madero más grueso donde ha practicado la muesca, contra el suelo y lo aprisiona con uno de sus pies; luego sujetando el de menor diámetro con una de sus manos, lo repasa a lo largo con la otra mano, y luego se agacha, coloca uno de los extremos en la muesca, cambiando a la posición en cuclillas, y comienza a presionar en la muesca con giros oscilatorios descendentes, realizados con ambas manos, las que previamente se ha humedecido con saliva que el mismo ha escupido sobre ellas; el collar pende bajo su cuello. La fricción pronto da resultados, pero los evalúa como insatisfactorios.
Se acomoda el collar y su expresión facial cambia, parece sonreírse, como acordándose de algo. Han transcurrido 70 minutos. Sigue intentando hacer fuego con nuevos palos. Doce minutos después, y tras el tercer intento, tiene éxito y se empieza a formar una pequeña braza, que alimenta acercando hojarasca seca que atiza con soplos cortos, formando una pequeña fogata con la cual quema un manojo de ramas, formando luego una tea con la que procede a quemar la vegetación verde alrededor del árbol, con la intención de sólo hacer humo alrededor del tronco que tiene el panal para buscar la miel.
Aleja las avispas, luego toma el hacha y abate el árbol. Rompe el panal, extrae trozos, exprime y chupa; lo hace repetidamente, y cada vez expulsa la cera. Han pasado 30 minutos más en esta estación. El árbol abatido es un “Cumare” que también provee otros bienes, entre ellos fibra para hamacas, hojas para canastas. Luego toma anchas hojas y elabora una bolsa expedita en la cual envuelve trozos de panal que asegura con una liana delgada. Antes de subir al árbol de Cumare a por el panal, se había sacado collar y orejeras que una vez terminado se vuelve a colocar en su lugar. Ha decidido regresar. Han transcurrido 170 minutos, incluyendo el tiempo que se apago el video, pero se observa que sale de la selva siendo de noche; ingresa al albergue donde hay un fogón encendido y hamacas ocupadas; deja su carga y se mete en una hamaca.
Las Fotos
Del conjunto de fotos aportadas en la cátedra hemos elegido tres en el contexto de la foresta: campamento en uso, campamento abandonado y una persona individual, de la cual hemos editado su faz a través de zoom pixelado.
El campamento de partida
Su bulto, en el plano del caminar, rompe ligeramente la continuidad arbórea de la foresta si se accede por el único vano que presenta; parece amplio y ventilado; presenta cubierta de palma en forma de cúpula a “un agua”, soportada angularmente por un bastidor o armadura de angostos y esbeltos troncos verticales y horizontales, que forman una ortoestructura “rustica”, ensamblada por horquetas y amarres de fibras; restos de fuego humeante se desprenden de un fogón aproximadamente excéntrico al albergue, ligeramente cubierto por la parte frontal de la misma ramada bajo la cual está todo lo demás. A un costado (izquierdo con relación a la foto), entre la hilera de postes, ollas y canasta; ligeramente fuera del vano, restos de troncos que contienen termitas, y cerca de estos, apoyándose sobre un elemento horizontal, una rama de fuste angosto, que cerca del extremo apoyado, soporta una funda, amarrada con la misma cuerda que la cierra.
Hay dos hamacas atravesadas, paralelas al vano, en posiciones anterior y posterior referidas al centro; parecen holgadas; en el video se observa cómo, desde hamacas o de pie, las miradas y los sentidos están puestos en el cuerpo-de-Edube quien saldrá, o más bien, entrara, en Su foresta, donde se expresará su ser: cazará, recogerá, contemplará, recordará, deleitará, hablará con los espíritus, imaginará; antes , se aleja un poco hacia un arroyo cercano y levanta con sus manos algo de agua de éste, moja la cerbatana y sopla a través de ella. Con ello diluye restos de curare en la boquilla.
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Campamento base Nucak. Foto. G. Politis.
Edube se toma su tiempo, camina pausadamente pero sorteando hamacas ocupadas, fogón, y pequeños troncos aserrados que parecen asientos y que marcan la circulación. Toma la cerbatana, “su” querida cerbatana, que seguramente lo habrá acompañado a varias otras tareas diarias; con la mano la soba, sopla, parece mirar a través de ella; luego hace un cucurucho de hojas y toma varios proyectiles, elevados pacientemente bajo la cubierta, y los coloca en la expedita bodoquera vegetal que recién armó, y que aísla su mano del veneno; en su mente va repasando la senda que recorrerá- ese túnel vegetal que lo cubre- tal como desde hace mucho tiempo él y otros lo hacen; la sigue, desde cuando jugaba a cazador en tiempos de los padres; surgen en su mente los lugares que atravesara hoy en recorrido. No sabe cuántas estaciones hará, solo se dejará impulsar por su mente y sus haceres[13].
La senda y sus estaciones.
Había entrado hoy a la foresta, como la había venido haciendo desde muchacho; a veces solo, otras veces asociado con parientes o vecinos; el tiempo ha cambiado varias veces desde que están aquí; recuerda que habían salido a buscar este nuevo lugar luego de que naciera su segundo hijo y su mujer ya ha parido el tercero aquí; el último mono había sido comido ya y en la noche habían escuchado a la distancia el sonido que delataba la manada; se levantaran y caminaran, palpando y viendo; los de la partida anterior le había comentado de un avispero gordo que no se aprovecho por andar de regreso; estaba cerca de los tres arboles juntos; sabia donde era eso y lo alcanzaría al regreso, saliendo con el sol; pero además hoy, se le antojaron a más de los deliciosos monos, unas termitas. Miró a un costado y la mujer completaba todavía el sueño; ella se había tenido que levantar a amamantar y atizo el fuego; en la parrilla, encima, todavía quedaba un chamuscado pedazo de carne, así que lo tomo entre los dientes mientras cogía una hoja para enrollarla y avanzaba hasta el palo donde los dardos se acomodan; hoy llevaría la “larga”; había cruzado bienes por ella con su suegro; se doblaba poco y el dardo apretaba bien. Siempre toma muchos dardos, pues eso sí, allá fuera, más de uno, es seguro.
El arroyo próximo es atravesado por encima de un palo previamente cruzado entre orillas, que cerca del campamento se aproximan, y ya desde el otro lado, sentirán que se adentra; dejará tras de él el paradero que hoy lo resguarda. Avanza, mira donde moran los monos; mira el corredor de las aves; mira los huertos de miel colgados, siente las lianas jalarlo y las hojas quebrase a su paso. Se estaciona, de su sudado tórax y boca sale el lenguaje del encuentro, los sonidos del “donde están”. Mira en línea oblicua hacia arriba; su pecho, su boca, el conducto y el camino entre las hojas deben quedar alineados, mira que el camino del dardo, el conducto, sea continuo, que garantice el impulso sin interrupciones cuando el mono pase a través de este; hay un solo instante en que eso sucede. Siempre se toman su tiempo para confeccionarlos; que el astil sea esbelto y firme; cilíndrico y delgado, rematando en una punta sin astillas bañada con la “saliva de los espíritus”[14].
Hace una estación; se planta; sus manos acercan la bodoquera y repasan el estrecho extremo que hace de boquilla; esta ligeramente sudado. Avista la copa de los arboles, el dosel donde los apetecidos monos rondan; luce imperturbable, su rostro es impasible y de cuando en cuando desvía sus ojos hacia la cámara; se aguza, cree percibir el agitarse de ramas, sabe que el mono esta saltando, sabe que debe provocar su salto; sube el caño y lo mantiene listo a la atura de la boca; un poco antes, con movimiento preciso de su mano libre, ha sacado un dardo por el extremo sin veneno y, bajando ligeramente la mirada, lo ha colocado en el ducto; acerca su boca a la boquilla; en eso, sus tobillos y rodillas se flexionan ligeramente y sopla, a la vez que se catapulta hacia arriba y su collar tintinea; tras unos pocos intentos, escucha finalmente el choque con ramas, y el mono se precipita sobre el lecho de hojas de la selva; hasta entonces ha bajado el caño y lo sostiene vertical y apretado al bulto de dardos, con una mano. Aguarda, el mono se desnuda lentamente de su espíritu[15], el tiene que dejar que eso suceda, así lo vio hacer y el viene repitiéndolo desde entonces; si interrumpe la agonía, los espíritus se revelan; al rato, eleva al mono por una de sus extremidades y se cerciora; el mono ha quedado vacío, ahora es, simplemente, carne.
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Nucak(¿) erguido, con bodoquera y cerbatana. Foto G.Polítis.
Las caídas marcaban la ruta; un rosario de estaciones se alineaban a lo largo de ella; los colmillos que colgaban de su cuello eran una retribución; pendían de su cuello, lo rodeaba. Se movían durante la cacería, se agitaba e imperceptiblemente tintineaban mientras la barbilla se elevaba y un haz de visión hurgaba en lo alto, buscando los frutos que buscaba el mono; un haz de visión que descifraba la trayectoria que seguiría el siguiente movimiento del mono; el siguiente aleteo del ave; cuando eso sucedía, el proyectil ya estaba allí. El mono caía. El ave caía.
La ruta seguía allí; como el río, fluía; era la ruta de los espíritus. Partida/llegada ataban la invisible trayectoria que regularmente repasaban desde el cobijo que albergaba la pareja y su descendencia, albergue de arboles y hojas; y desde el cual el día a día se sucedía. Pensaba, soñaba, imaginaba, recordaba, procesaba, en un mismo acto cerebral donde una mínima estructura, que se expresaba abstractamente en cinco líneas pintadas sobre su faz, ordenaban el mundo.
En la base quedaba ella con los muchachos; dos todavía de teta; ahora mismo estaría atizando el fuego y llenando la parrilla de trozos de aves y yuca; tiraría por ahí los dardos rotos y pasaría una ramada por el piso arrimando huesos o astillas, luego avanzaría hasta el arroyo y tiraría sobre si algo de agua, al subir el sol, llegaría su madre con algo de mono y comerían; su tío quedo en ir a meterle mano a unos dardos que estaban por terminar; luego lo esperarían y conversarían. El paraba en dos campamentos más allá. Era de los “edubes”[16].
Campamento base, senda y estaciones no existen de manera independiente de Edube, ni entre sí. Son inseparables del mismo modo como lo que hace Edube, con lo que lo hace y lo que tiene en mente antes, durante y después de la acción y sus resultados. La indiferenciación no es un defecto, es la forma de existencia del mundo.
Cinco Rayas.
El presente ejercicio lo he titulado “cinco rayas”[17] y hace referencia al trazo facial que presentaba Edube, que podía distinguirse pese a la pobre iluminación y que parece representar el plano ideacional-ontológico[18] del cazador de la foresta, expresión abstracta de su práctica concreta y manifestación de su fuerza. Implica la existencia de alguna clase de pigmentos minerales o vegetales (tizas, achiote[19]), de uso directo o mezclado con preparación pautada. Aunque de origen ideacional, en tanto trazado físico es tan material como un grabado con pigmentos sobre piedra o cerámica, sólo que correrá la suerte del soporte. Este plano ideacional es frecuentemente ignorado en la arqueología prehistórica que se ocupan de los C/R, sesgo atribuido a la elevada dificultad que entraña su inferencia – dejando de lado expresiones como los de Altapuerca o Altamira- a partir solo de asociaciones de pigmentos o sus huellas en la deposición de cadáveres humanos. El hecho de que restos de pigmento puedan formar parte de los contextos de áreas de residencia puede apoyar una reflexión en esa dirección. En general ha sido demostrado que la piel humana, como las superficies de piedra u otras, como las cortezas de árboles, son uno de los más tempranos soportes de trazos de diversa índole, y desde la etnoarqueología se abre un campo para su interpretación.
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Piel de la faz de Nucak, soporte de grabado. Foto original G. Politis. Edición M. Suárez
Desprendemos el plano facial y los proyectamos hacia delante de su rostro; ese plano facial radica en su mente. Con su mano o con la de otro, el cazador “persigna”[20] sobre su cara el sema de su ancestralidad. Son dos rayas horizontales y tres verticales; una de las rayas por encima de la nariz, las otras dos hacia los pómulos, y por “default” dos vacios entre estas.
Seguramente en su mente recapitula la acción. El Es esa acción tanto como sus resultados[21]. Al pintarse trazaba una línea por encima de sus cejas; es la línea de visión. Y la de caminar la traza por encima de su boca; ambas son del ancho de un dedo meñique, parecen rojas; luego, a cada lado y en el centro sobre la nariz, otras líneas que las unen verticalmente con las anteriores dejando dos vacios entre ellas; recuerda que durante varias generaciones los miembros adultos de su entorno lo habían hecho y él se emociono cuando le permitieron hacerla por primera vez; ya era cazador; cada línea vertical era la caída; las aves caen, los monos caen, los frutos caen; primero están arriba y luego abajo; la línea de arriba era la línea de los monos, las aves y los frutos; la línea de abajo es la senda, el rumbo, el desplazamiento; ellos, los cazadores, tienen el poder para bajarlos; ellos tienen el zumbido letal que expulsan con un soplo; ellos tienen el poder para subirlo. Y luego que caen, callan. El sonido seco al estrellarse sobre el lecho de hojarasca, es su último sonido. El vacio.
Filtraban el sonido del viento; pompones de plumas cubrían sus orejas, protegían sus tímpanos; lo seres que habitan arriba tenían que ser escuchados y vistos; tenían que ser convocados, ellos eran los que tocaban su puerta, y los espíritus acudían al llamado; el espíritu que habitaba en el mono, en el ave, en el fruto, tenía que deprenderse completamente allí donde caían, quedando sólo el vacio; solo en ese momento podían sacarse de allí. El se revestía de ese poder. Pero supone un nivel ideológico indiferenciado también (Politis y Saunders, 2002)
El contexto etnográfico: hacia una analogía.
En el del ejemplo, observamos en el espacio un “esquema” de desechos y deposiciones que iría de mayor concentración a menor concentración (ver secuencia de gráficos al final): del campamento base, a la estación, a la senda (huella del desplazamiento lineal) y a la huella (la estación es espacio expedito de realización de acciones definidas como conjunto coordinado de movimientos neuromusculares que involucre un objeto y una intencionalidad que demanda posiciones estáticas o cambios de posición en el espacio; son estas posiciones las que dejan huella); y una mayor variabilidad de contextos en el campamento base, donde tienen lugar varias acciones y concurren varios actores, que generan o no desechos y que tienen o no áreas específicas de realización, así como actividades que comprometen el conjunto de las áreas, como el desplazamiento, el juego, la limpieza o la cordialidad[22].
Si es que hay “áreas de actividad” éstas se fijarían por reiteración en el espacio; pero en la práctica se solapan unas con otras, sobre todo hacia las periferias de estas, en tanto el espacio de habitación y cohabitación no comprende posiciones fijas.
El “área de habitación” delimitada por los elementos verticales y cobertores del bastidor y su borde de transición hacia el exterior, que es parte del “claro de roza” desboscado para implantar el armazón del nuevo albergue. Esta área que denomino “de cohabitación” puede o no ser una área de desechos primarios, pero también puede observarse que se pueden encontrar desechos desplazados o de deposiciones intencionales, como los que pueden dejar los juegos por ejemplo, o la limpieza de “adentro hacia afuera”. El área del campamento es así un área de entrada / salida de bienes y energía; disipa en forma de calor (fogón) y desechos y almacena (alimentos no consumidos, digestión). Por su naturaleza es un plano y las actividades son coplanarias. Así, para cada posición del sujeto, siempre es posible tomar cualquier dirección ya que “todo está a la vista”. Pasar de la preparación, reparto y consumo de alimentos, a la confección de útiles, a su almacenamiento, a retozar/descansar/hurgarse, a pintarse, asearse, etc. no implica esfuerzo; no obstante las labores de mantenimiento e higiene pueden requerir de un desplazamiento mayor hacia el sector de cohabitación y más alejados de este.
En la franja o corredor de desplazamiento, que une el campamento con las estaciones y eventualmente con otros campamentos, si exceptuamos las pisadas frecuentes que han apisonado el sotobosque, parece un área de desechos expeditos pero pirmarios (desechar una cáscara, un pedazo de rama para hurgarse los dientes, juguetear o rascarse, cadáveres de avispas o insectos, etc. o de pérdidas, cortezas de frutas) en tanto por su naturaleza es un área de actividad lineal. A la larga, esto puede derivar en un sendero y una ruta fija. Es más propenso a procesos de transformación ulteriores por agentes no antrópicos, tales como animales, sedimentación o remonte.
En el plano de las estaciones[23] pueden ocurrir más cosas; la posición estática y los desplazamientos cortos se acompañan de una más nutrida gama de acciones manuales y corpóreas; hay apisonamiento, dardos fallidos (enteros o quebrados) pérdidas accidentales, ramas quebradas, hojas desprendidas, y, en el caso de la obtención de miel y termitas, desechos primarios y secundarios: astillas, manchas de ceniza, útiles de fuego, restos de panel, manchas de miel, coprolitos, cadáveres de insectos. Es un área más susceptible de procesos de transformación pos abandono no antrópicos.
La variabilidad contextual: descarte, abandono, deposición e inserción,
Los residuos dependen del orden en que son generados, del lugar en que se inician y donde acaban, del curso de acción que los genera, del actor social a partir del cual existen, de los materiales que los constituyen (orgánicos e inorgánicos, o bióticos y abióticos) del espacio que comparten, la prelación de abandono y de los agentes postdeposicionales que intervienen y de otras condiciones[24]. Hay campamentos de diversa extensión, alternancia, duración, distancias y propósitos; la estructura de actividades del colectivo “bandal” [25] tiene lugar en ellos, y entre ellos y sus inmediaciones. Schiffer plantea que los denominados “sitios” son consecuencia de la estructura de actividades ex ante y ex post (c-transform; n-transform); no es resultado de la simple deposición y su causalidad no es por simple abandono, ni siquiera en tiempo real (la sociedad viva). El plantea que para alcanzar un cierto nivel confiable de inferencias es menester tomar en cuenta estos procesos que denomina de “formación de sitios” y “formación del registro” y que desmenuza en clara orientación procesual. El problema radica en la separación metodológica de los procesos, como discutiré luego.
El registro de cazadores recolectores pleistocénicos y holocénicos ha sido un registro particularmente problemático; frecuentemente las interpretaciones avanzaban hasta cierto limite a partir del cual eran redundantes; tal apreciación había conducido a que estos eran meras sociedades tecnológicas al vaivén de la abundancia o escasez y las interpretaciones de su pasado era inerme. Era una apreciación estéril para dar cuenta de “generalidades consistentes” como platearán los procesalistas. La posición prehistoriadora no es que pasa a ser desechada; solo queda en los escalones inferiores de la inferencia[26]. La posición etnográfica ofrece una alternativa. En el caso de la costa ecuatorial, por ejemplo los C/R se expresan en el registro Vegas, que presenta entierros elevados con asociaciones de material inorgánico cuya interpretación es débil.
En cuanto al contexto sistémico, el de la sociedad viva, se apunta que las actividades no existen de manera aislada ni desarticulada; varias interpretaciones previas habían conducido a exacerbar la variabilidad cultural, cuando lo más probable era que eran fracciones de acciones separadas por el espacio. La búsqueda de nuevas perspectivas para caracterizar la sociedad temprana encuentra en estos aportes un nuevo impulso.
Hacia un modelo del registro etnográfico
Las variables relacionadas con la ocupación del sitio, tales como la duración de la ocupación, el numero de episodios de la ocupación y la localización de actividades, se puede deducir de las características de los depósitos de desechos o de abandonos(Tani, 1995:231)
Núcleo central de actividades: campamento base construido-senda: Varios episodios continuos de ocupación. Fogón estratificado, acumulaciones de grasa y fosfatos, instrumentos de machacar, instrumentos de cocinar, instrumentos de corte y raspado, una que otra parte esqueletal, arrimado de tierra y “ecofactos”en la línea de postes, huellas de postes, dardos y cerbatanas desechas o depositadas, eventualmente “recipientes” con veneno y pigmentos, materias primas; desechos y deposiciones fuera de contorno de postes: desalojo de cenizas, restos de madera y vegetales, huesos concentrados o dispersos(remontables e irremontables[27]), restos de semillas, canastas usadas. Fracciones de espacio interior con proformas (de facto refuse). En la senda: dardos perdidos, restos de frutos (cortezas, semillas, vainas), astillas. (Predominan los desechos primarios y primarios residuales).
Nodos periféricos de actividades: estaciones y campamentos expeditos en salida diaria o en salida con retorno diferido (“pasar-una-noche-fuera-de casa”): cenizas de baja densidad, instrumentos de corte usados, restos de comida mayoría de huesos irremontables, vestigios de mantenimiento instrumental (en piedra: esquirlas de reavivamiento por ejemplo) en hierro piedras de amolar (desechos en tránsito, lateralizados). Indicios de un solo episodio de ocupación pueden ser extremadamente leves.
Campamentos de avance en logística (solo hay una especie de “parqueo” (mayor duración que una estación) para descanso, consumo de provisiones previas (huesos irremontables), atención de averías (enderezar cerbatanas por ejemplo) y plan de avance): Fuego de baja densidad, instrumentos de fuego, parrillas y ramadas provisorias.
Pero, ¿qué parte del contexto material se relaciona con los aspectos ideacionales?. Veamos
Las rayas[28] que tienen que ver con el maquillaje minimalista[29] implican:
Genero
Edad
Actividad
Color
Visibilidad ante otros
Materiales para realizarlo (tienen que mantenerse, no “correrse” en acción)
Del momento, cuando, quién
Antecedentes del diseño, elección del diseño
Elección de la parte del cuerpo: el rostro
Comparación: Otros rostros de hombres no lo presentan cuando están en el área residencial en otras tareas
Elección de la traza
De la posición de cada parte de la traza en el rostro y de la articulación de sus partes
Designación de los elementos de la traza y del conjunto
Existencia de lenguaje
Correspondencia con otros componentes de la cultura material del registro etnográfico: dardo es recto; cerbatana es recta ( y cuando no, se endereza); pilares, son rectos; vigas rectas y horizontales; unión o intersección de vigas y pilares; sangre es roja, fuego, es rojo; maderos para hacer fuego son rectos, elementos de la parrilla son rectos; puente, es recto. La “caída libre” es de trayectoria vertical recta y podríamos decir que la trayectoria vertical del dardo en ascenso es recta. Es decir hay un universo de cultura material que involucra cosas rectas, que rodea la realización y con lo cual se logran composiciones minimalistas. Son sustancia (elementos vegetales, comida) y símbolo (abstracciones). ¿Es condición de ser “buen esposo”?El trazo recto surge en estas condiciones. Es decir para explicar el maquillaje es necesario tomar en cuenta todos estos aspectos, aunque un número menor de ellos pueden ser relevantes. Es la inserción en el paisaje un elemento de la ideacionalidad a considerar en la inferencia.
Una aproximación interpretativa: entre la p-arqueologia y e-arqueologia[30].
Los procesos no existen sin un entramado de relaciones y fuerzas sociales que lo hacen posible, lo materializan, y existen más allá de que el o los sujetos involucrados den cuenta de ello. Por otra parte la dinámica del sujeto, es, en última instancia, una entrada/salida de energía alimenticia; la dinámica es la práctica (activa o pasiva) del sujeto; pero el sujeto no se mueve por el simple hecho de que ha restaurado su nivel de energía; el sujeto se mueve socialmente y lo hace en tanto existen fuerzas que impelen dicho movimiento.
Tenemos que preguntarnos entonces ¿Cuál es la estructura de actividades del colectivo y si éstas son actividades indiferenciadas o diferenciadas? y si dentro de éstas, aquellas que responden al concepto de trabajo pueden ser aisladas metodológicamente de otras actividades o no. Si es así, entonces podemos preguntarnos ¿Es el bajo nivel de diferenciación de actividades, a tal punto que resulta casi imposible diferenciar unas de otras, pues todas se manifiestan en el individuo de manera indiferenciada, lo que caracteriza a la banda? ¿Son actividades “todo-en-uno” a duras penas diferenciadas por género o edad, que encontramos en los colectivos actuales de bosque tropical tal como plantea el abordaje etnoarqueológico, las que caracterizaron el pasado C/R?. Las comparaciones entre el registro etnográfico y el arqueológico refuerzan conclusiones afirmativas en esta dirección.
En consecuencia podemos plantear otra característica previamente no resaltada en la bibliografía y es que en la etapa c/r/c/b[31]; la división del trabajo es incipiente, tanto endógena como exógena al sujeto. Endógena en la estructura de actividades aquella que puede ser catalogada como trabajo es indiferenciable o diferenciable con mucha dificultad, del entramado de actividades que despliega el sujeto en su vida diaria y a lo largo de su existencia; y en tanto que sexo y edad están vinculadas débilmente a la caza/recolección. Y exógena en tanto que la topología de actividades la refleja también. Esta condición de indiferenciación del fajo de actividades que caracteriza al sujeto y a la sociedad a la que corresponde, a la cual el estudio de las sociedades del presente etnográfico ha contribuido a dilucidar, sería una característica de la sociedad y de su nivel de desarrollo[32]. A la par que una elevada diferenciación caracterizaría sus formas más complejas, que derivaría más adelante en la conformación de grupos de especialistas. Hay una estado de indiferenciación del trabajo como actividad práctico concreta, que poco a poco se deslinda del conjunto, por qué trae atado los más importantes resultados sociales, tales como el retorno.
Esta característica determina el ser social; ontológicamente inseparables, el trazo abstracto que acompaña la acción del sujeto, que activa su “formateo” existencial tiene bastantes probabilidades de ser inferido a partir del registro, si, y solo si, asumimos que toda acción tiene su correlato mental(mentalfacto), el cual persiste más allá del sujeto particular proyectándose en la configuración del colectivo; así que, por ejemplo, si encontramos pigmentos en el registro primario de contextos cerrados, en asociación con área de residencia o entierros, es plausible asumir un uso en abstracciones ontológicas, tal como sucede por ejemplo en el registro Vegas, de la península de santa Elena, y además matizar el carácter de ofrenda del ecofacto abiótico que lo representa.
Si bien la e-arqueología ofrece campo a la analogía, ¿puede el registro material permitir las inferencias del registro inmaterial? Que específica disposición del registro está vinculada con la expresión inmaterial? Hay alguna clase desecho o contexto, a parte de los entierros, que exprese el empleo de lo que podríamos denominar “ontosemas”? Lo hemos descompuesto analíticamente en párrafos anteriores y podríamos decir que el registro etnográfica la cultura material puede vincularse al la inmaterial y derivar un modelo para interpretar el registro del pasado.
La C/R tienen la marca característica de un ser social indiviso (véase Alamudena), pero que contiene en si los embriones de los procesos de diferenciación tales como “la división social del trabajo” que ocurrirán de manera decisiva en futuras etapas, en donde el sexo, la edad o habilidades y destrezas fisiológicas cumplirán un papel decisivo, aunque no necesariamente se desarrollarán al interior de un grupo en particular, pero sí, en el seno de la formación.
Por otra parte Almudena plantea la importancia de la estructura, la mención a las categorías clásicas de la ciencias sociales, de tiempo, espacio y artefacto, implica que estas son las únicas pensadas en la conformación y de hecho así lo asume cuando indica que ello está presente en el estudio de la estructuras indiferenciadas del pasado. Pero, las corrientes que dejan de lado el concepto de fuerza, solo porque su formulación inicial es materialista y presenta opción política, se olvidan de que el ser humano, es el prisma y encarnación de las fuerzas sociales en juego y que se expresan en su lógica interna[33].
¿Podemos derivar conclusiones ideacionales a partir del contexto material residual?. Usualmente el contexto material ha sido usado y se usa para inferencias de la forma de vida o de la cultura material, más allá de las complicaciones encontradas para justificar las inferencias en este tema, en particular, tomar en cuenta el que los contextos tal y como los registramos en el presente, son también consecuencia de procesos que le son extraños, sin embargo cabe preguntarse ¿sirven el conjunto de precauciones y supuestos teóricos del procesualismo y postprocesualismo para dar cuenta los aspectos ideacionales de la realidad del pasado?. La etnoarqueología se ha propuesto salir al encuentro de esta cuestión. ¿Son los contextos sistémicos y c-transform sistémicos, consecuencia de aspectos ideacionales o son pura dinámica somática?. Creo que no; tras la formación de desechos y depósitos se encuentra alguna clase de comportamiento que tiene un componente inmaterial. La hipótesis de la indiferencialidad permite suponer también que ese es un componente omnipresente en todas las actividades, esto es, si se barre, es porque la limpieza tiene consigo un significado simbólico. Entonces es importante determinar si, entre las actividades realizadas, hay actividades de limpieza y no solo si la limpieza tiene efectos ulteriores sobre el registro; si hay limpieza, entonces esperamos desplazamientos, acumulaciones e inversiones deposicionales. Si hay visitas, entonces debemos esperar encontrar algún indicador de formalidad cordial como llevar alimentos u otro presente. Si es así, entonces en posible que, por ejemplo, haya restos óseos irremontables u exóticos, descartando que los procesos de transformación naturales o culturales hayan incidido en la formación del registro. Si hay conductas consistentes de maquillaje facial, entonces, más allá de si su espacio de realización se encuentra indiferenciado o no como área de actividad, esperaríamos encontrar vestigios de los medios utilizados para ello, esto es, los pigmentos (minerales para fricción o molienda, morteros de molienda, depósitos para minerales; restos botánicos de plantas (fitolitos o carbón), o restos de animales para tinte, etc.).
Elementos verticales y horizontales componen la “rectancia” (condición de recto como fenómeno; el término “rectitud” me parece esencialista) del entorno; elementos ”rectos” que se interceptan e intersecan rodean la vida diaria del campamento (fueron enumerados ya). Por otra parte ¿maquillarse es un rictus mudo?¿Hay actividad mental significante durante éste? ¿Es posible identificar un “área de maquillaje” al interior del campamento? O al igual que todo lo demás es indiferente el lugar donde se lo practica?; si es indiferente, ¿Que elementos de la cultura material residual permiten “apostar” por su existencia? ¿Los elementos de la cultura viva y material asociados son locales o demandan desplazamientos adicionales para procurárselos? ¿Hay un “cerro de las cerbatanas” para ello? ¿O están al paso?, ¿Cualquiera puede procurárselos?, ¿La acción de maquillarse es individual o interviene más de uno? ¿En qué momento práctica su primer maquillaje?. ¿Se lo hereda, se lo trasmite, se lo adquiere?. ¿Qué sucede en cada caso?, ¿Se deben cumplir ciertas condiciones o basta el género, edad y habilidad para que ello ocurra?. ¿Interviene el parentesco? ¿Qué significa portarlos o no portarlos?. ¿Se lo pierde? ¿Qué arroga poseerlo?¿Hay una sola clase de trazos o hay otros?. ¿Por que se elige la piel? ¿Porqué es necesario que lo porte y mantenga sujeto-a-sí-mismo? ¿porqué en la parte más alta y visible de su cuerpo? ¿Hay otras superficies donde se practican trazos? ¿Qué función cumple? ¿Es un emblema de filiación grupal? ¿Una marca de especialista? ¿Es el dominio el área de uso excluyente del trazo?.
El concepto de salida (tripp) es también problemático, pues implica trasladar la separación interior / exterior occidental; afuera, rural-campo/adentro, ciudad, barrio (de campo deriva acampar y de allí campamento). Entrar/salir nos remite a la dualidad previa. Se sale del albergue hacia la foresta y luego se entra, desde la foresta, al albergue-campamento, cuando esa división puede no existir (existe alguna?) en la realidad u ontológicamente no concebirse así. Parece más bien que implica unidad, como unidad de cohabitación, foresta / albergue, concretada a través de la senda (o las sendas) articulada con el arco que se forma en uno de los flancos del bastidor del albergue; en la foresta tienen lugar desplazamientos/emplazamientos como un continuo que se dilata/contrae en tiempo y espacio, es un constante despliegue/repliegue vinculado a los ciclos del sol; el albergue es la posición constante al espacio y relativa al tiempo. De esta forma los despliegues tienen un significado múltiple; es también la confirmación del dominio (red de lugares como ya indicamos) que se ejerce también a través de la presencia y no sólo de una actividad física vinculada al desahogo/extenuación de los recursos, que dispara la logística, lo cual implicaría un componente ideacional vinculado a tal desplazamiento/emplazamiento. La superficie firme de la foresta es también una piel sobre la que se traza la existencia.
El registro arqueoetnográfico observado pone en evidencia que la “red de lugares” se teje con estaciones, sendas y campamentos, y, a mi modo de ver, es ya el embrión de los territorios, y los procesos que lo consolidan como tales uno de los aspectos a investigar. El registro arqueológico de esta red de lugares implicaría tanto una gradiente de visibilidad, de lo tenue a lo intenso; como un espectro topológico, resultante de los procesos que transforman (c & n) el registro; pero, de la identificación de la intensidad (dispersión vs variabilidad contextual, vs variabilidad estratificada vs densidad vs dimensiones), se inferiría necesariamente la existencia de los otros.
No hay basura por el solo hecho de que las actividades son espacialmente indiferenciadas[34] o por que se sobrevienen una tras otra, en una secuencia temporal de actividades intra refugio que tienen lugar “sobre la marcha” y que se imbrican; comer termitas deja residuos del tronco que habitaron, bajo el arco divisorio, donde se las comieron; hacer fuego frente al vano de este arco, atizado por el viento; el calor y el humo, externalizaciones del fogón, se dispersan por el interior, bajo la cubierta; se mantienen como desechos, sahúma las hojas de palma y las protegen con una sombra de grasa animal pues el humo la lleva hacia el envés de las hojas; se come sentado, de pie o parado, quieto o en movimiento; las cerbatanas y los dardos, las canastas y las hamacas no tienen un lugar preferencial. Las hamacas ofrecen una superficie elevada, por sobre el nivel de los desechos (al igual que la parrilla sobre el nivel de las cenizas)y más cerca del humo que aleja insectos.
Ahora bien, pero ¿porqué hay residuos en el interior de la habitación, cuando ésta es el único espacio cubierto con el que se cuenta? ¿Cuando algo pasa a asentarse sobre la tierra es porqué se abandona, desecha o descansa? ¿Cuándo se externaliza el residuo? ¿Sólo cuándo se acumula y entorpece, o cuándo pierde valor?. Si se siguen realizando actividades (c transform), pese a que hay residuos sobre el suelo[35], parece indicar que estos permanecen sobre el piso hasta que su valor se extingue completamente (reutilización por ejemplo para hacer replicas ludicas, o volver a “chupar huesos” residuos de comida por antojos momentáneos o “comer tierra” (lamer)); es decir hay un tránsito del residuo hacia convertirse en basura (descarte final) y sólo en ese momento es externalizado (desplazado) más allá del contorno de palos verticales, que implicaría conductas de apilamiento selectivo (todos los huesos en el mismo lugar, por ejemplo). Cuando Edube regresa ¿un nuevo ciclo de desechos es formado?. Cuándo todos se van, no hay abandono de “campamentos sucios”; queda allí así, hasta que su valor se extinga y se convierta en basura, valor que parece tener también que ver con los recuerdos, tal como podemos ver al Nucak de pie, frente a vestigios (es la condición de “facto refuse”). El recuerdo implica que la red de lugares tiene un componente mental de valoración ontológica. Es el universo de las cinco rayas.
La cuestión de las áreas de actividad
Finalmente el registro etnográfico de C/R nos plantea una duda en cuanto a la aplicación de este concepto a nivel de vivienda; la evidencia, es cierto, remite a la existencia de actividades que tienen lugar inscritas en el plano inferior de la ortoestructura denominada “la vivienda”, sobre el suelo de “la senda” y de sus “estaciones”; todos estos lugares donde se generan restos o vestigios que difieren entre sí en calidad y cantidad. Destazamiento, cocción y consumo de presas, serpientes incluidas, termitas, avispas, semillas y otras partes vegetales; preparación de dardos y cerbatanas, venenos y tintes, hamacas, canastas, fuego; dormir, descansar y jugar quizás. Lo que se considera los “últimos restos” o restos de facto[36], aportan con un palimpsesto de evidencias, que, descartando procesos posteriores, no es que estarían alborotadas y entremezcladas; así se generaron y así quedaron[37]. Me parece que el concepto mismo de actividad ya introduce segregación donde posiblemente no la hay. El registro etnográfico explorado indica que en este plató, las actividades no se presentan en forma de tándem; el palimpsesto del registro arqueológico sería consecuencia de la indiferenciación. La habitación es un área con restos de actividades, si, lo cierto es que se realizaron, ocurrieron, sin importar internamente donde, quizás con la única excepción del fogón; creo que para aplicar el concepto de área de actividad y construir analogías hay que referirse más al “paisaje etnográfico” y al contexto sistémico que a unidades menores.
Como quiera que sea, incluso si es ideacional es material y si es así entonces el contexto sistémico contendrá los elementos que permitan su inferencia; se hace patente que existe un acercamiento a la complejidad en los C/R/B/C, como plantea Kelly “Numerosas dificultades técnicas y teóricas rodean el estudio arqueológico de la movilidad, y el dato arqueológico, etnográfico, y etnohistórico debe ser usado creativamente para desarrollar herramientas metodológicas para el estudio de la movilidad prehistórica. Tal investigación de rango medio promete una gran recompensa, proveerá para el estudio analítico de la movilidad y el forrajeo un entendimiento más claro de los importantes procesos evolutivos”
¿Cómo enfrentamos el registro etnográfico?
¿Los procesos que forman y transforman dicho registro son los mismos que estaban presentes antes del siglo XVI?, ¿El contexto sistémico etnográfico es el contexto sometido a registro? La noción de paisaje etnográfico sugiere que el contexto sistémico o etnológico no se reduce al contexto de registro. Lo que implicaría que el contexto etnográfico de registro es parcial, pero es una parcialidad de tipo diferente a la de contexto arqueológico de registro. Hasta ahora tampoco se ha tomado en cuenta de manera explícita la inserción.
La formación del contexto etnográfico estaría sometido a influencias que lo transforman, de tipo histórico y socioeconómico (ambiental?); es imposible que no hayan por lo menos oído volar un avión o escuchado disparos, aunque no sea “avión” o “bala” lo que ellos describan; el paisaje etnográfico sugiere que hay una “cadena de contactos” (contactados por quien? relaciones interétnicas?) desde los primeros contactados hasta los recientes (por ejemplo ollas de aluminio dentro del campamento Nucak) ¿hay algún núcleo reacio a los cambios?. O que cambia más lentamente?. De hecho, por ejemplo hay cambios en sus dominios desde el embate hispano? Desde entonces hasta nuestros días han sido objetivo de acciones privadas y políticas públicas. Kelly es reacio a considerar que la analogía pase de ser algo más que un ejercicio intelectual, justamente bajo este argumento.
Por otra parte la visión del investigador; el investigador no es “químicamente puro” en la interacción interviene su constitución como “persona” y la “ontología”, valores que le son inherentes; que pone en “alta definición” lo que le interesa y en “baja definición” lo que no.
El otro ¿es inocente?. ¿La interalteridad que lo relaciona al observador es “manipulada” en términos de sus propios valores? ¿captura los momentos de simetría que se presentan? (por ejemplo trances de “buena gente” del investigador o de inducciones protolerancia del contactador?) y sigue existiendo frente a este como si no pasara nada mientras el investigador esta arrobado por lo que considera éxito de su práctica profesional? ¿Presenta a éste su mundo tal cual este es, tal como había venido siendo o tal cual está siendo?. ¿Se pinto solo para salir con los investigadores ese día?. En tanto que el investigador siente que su mundo es insoportablemente leve, esta dispuestos a soportar el estado de nausea, pues sabe que es pasajero y la recompensa será el estado de gracia de su comunidad científica, ¿hay antídoto contra el etnocentrismo?.
Amontonar restos de cadáveres de animales a un costado del campamento, implica responder o no a la pregunta de ¿cómo enfrentan los resultados reactor aeróbico que forman, del proceso de descomposición y putrefacción ventilado?; ¿así lo habían venido haciendo? ¿Porqué son tolerantes al hedor de la carroña? O ¿es una posición contraria al viento y nunca transitan por allí? ¿Porque es un estimulo olfativo reactivo para otros animales carnívoros? ¿Porque es un acto de protesta frente al cercano asentamiento colono? ¿Porqué todavía no son “basura” (pueden servir como “insumos” para otras actividades, por ejemplo los dientes para elaborar collares)?.
El hecho es como un “alfiletero”; al él llegan y de él parten, fluyen “por los cuatro costados”, relaciones con otros aspectos de la realidad y de los seres que se encarnan en ella, de allí su condición de total, para el hecho social, como señalara Mauss. Así que, si consideramos “basura” como un hecho social tanto en el registro etnográfico como en el arqueológico, debemos examinarlo como totalidad en ambos contextos, como cualquier otro hecho.
¿Este es un registro etnográfico formado por compulsión irrefrenable?.
¿Podemos estar seguros de que los procesos que forman basura en el registro etnográfico han venido actuando de manera imperturbable a lo largo del tiempo y del espacio?.
Es la hipótesis de la indiferenciación, que hemos planteado anteriormente, la que más se aproxima a los hechos sociales del registro arqueológico c/r post pleistocénicos, pues la indiferenciación documentada en el paisaje etnográfico de la amazonia c/r no es casual ni obedece a presiones circunstanciales es un “estado de vida” que precede a cualquier otra vía evolutiva y que, seguramente aunque no exactamente, resuelta en conjuntos de fenómenos similares, existió en el pasado remoto de la humanidad del investigador. ¿Hay un estadio pre-cerbatana?
Grafico 1: El contexto etnográfico. Elaboración el autor
Como enfrentamos el contexto arqueológico

El contexto arqueológico. Elaboración el autor
La perturbación final

Esquema de movilidad: flujo de transito excéntrico al campamento. Elaboración el autor

Arriba: esquema de restos. Abajo los campamentos base o campamentos expeditos presentarían mayor densidad y variabilidad de restos en la misma cantidad de tiempo

Esquema de restos en “sitio” (considerando como tal campamento-senda-estación)

Fuente: fotos y video, elaboración autor. Modelo a partir de Schiffer.
Obtención, manufactura, uso, mantenimiento y descarte para consumibles (de una clase)
Obtención, preparación, consumo, descarte: para consumibles (de otra clase). En ambos casos es solo referido a lo material. ¿Y lo inmaterial?
El modelo de Schiffer, en ambos casos de lo material, es lineal.

Parece un modelo muy rígido, objeto-centrado, donde el hecho social es una cosa; ¿en donde se ubicaría un bien natural que se obtiene y se lo destina a ofrenda o regalo?. ¿hay preparación?¿en el acto votivo o cordial encuentran su consumo? . Se agotan las alternativas al final de cada etapa? Habría que agregar nuevas oportunidades salvo que la acción de ofrenda pueda ser considerada una forma de almacenamiento, pero habría prohibiciones de ciclarla o reciclarla. Asentar o depositan es también oportunidad.
El pigmento que es consumido sobre la piel, cual es el descarte o residuo de la piel pintada (gotas de maquillaje que resbalan con el sudor?, aunque el pigmento requiere preparación, en el consumo se agota. Ese material pasaría de la obtención al almacenamiento; o de la preparación al almacenamiento, entonces ya no serían simplemente oportunidades y deben reconocerse como “paso” axial o lateral.
El residuo; en el caso de abandono de facto hay cosas que no quedan en calidad de residuo (salvo que se admita latu y strictu ): latu: todo lo que quedo después de haber vivido allí; en mi vida allí, lo que consumí y descarte, estrictu.
En uno u otro caso al final el universo de residuos yace en el “plano de acciones” (tablero de juego) y resultante de acciones “todo-en-uno” sin disociación en ningún momento de la vida. El “plano de acciones” desde el momento mismo de su elección (movilidad residencial) presenta un diseño para soportar eficientemente ese estado de vida, por ejemplo no hay tabiquería perimetral ni endo y entre el cubrimiento y el suelo hay circulación; hay tres elementos de elevación sobre dicho plano: la parrilla, las hamacas y las vigas (parrilla para cocer; hamacas para retirarse del suelo y vigas para alzar cosas) que tienen que ver con la comida, la inactividad (dejar de estar de pie sobre el suelo) y el almacenamiento de medios; todo lo demás ocurre sobre la superficie natural, sobre la cual se debe mantener la presencia de bioma (no hay que interrumpir los ciclos biogeoquímicos a ras del suelo pues de ellos dependen los microecosistemas bacteriales que fijan los ciclos de nutrientes) en este sentido el hecho de que todo quede “entremezclado” sobre el piso es intencional. El palimpsesto, al igual que en el resto de las selva, garantiza la reproducción vegetal-animal del ecosistema en su conjunto (los claros de selva son discontinuidades energéticas en el ecosistema si ocurren también a ras de suelo). Lo que sostengo es que la rigidez del modelo schifferano inhibe el entendimiento de los procesos de conservación de “el hombre de la foresta”. Hay una racionalidad natural-cultural del c/r y es probable que esto caracterice las etapas más tempranas. El proceso evolutivo es un proceso de diferenciación – agregación progresiva.
Ciclaje lateral seria una reinserción al consumo desde el descarte sin modificar el objeto
Dotar de un nuevo ciclo de vida es reciclar, seria desde el descarte a la preparación, lo que si modifica el objeto, y luego hasta el descarte; un objeto reciclado puede integrarse a un ciclo lateral.
Entonces un primer problema de la rigidez del modelo es que no sirve para entender los procesos bajo la hipótesis de indiferenciación originaria. Otro es que tampoco serviría para entender lo ideacional, lo que parece consecuencia del sub aprovechamiento de la teoría de sistemas.
En esta ultima perspectiva, el sistema cultural o contexto sistémico (universo de hechos sociales totales) se constituye de varios subsistemas, que tienen movimiento componencial. Este es el origen de los datos de lo ideacional, pues la formación de la cultura material tendría lugar en el seno de los subsistemas. Esto implica pasar de objeto-centrado o Schiffereano a sujeto-centrado (si nadie más lo ha dicho antes, entonces lo propongo yo).
Un “bien” natural entra a uno cualquiera o a todos ellos saliendo a su vez del subsistema natural: al subsistema tecnológico, al subsistema subsistencial o al subsistema ideacional (en forma de materia prima, nutriente, ofrenda, don) al subsistema de la circulación (circulacional?) (desplazamientos cordiales, matrimoniales, residenciales, obtención de bienes singulares) (la lista no está agotada)
De estos sale posteriormente hacia otros subsistemas:
En forma de producto acabado(flecha, arco, cerbatana, dardo, canasta, etc.;, energía biorepositora (alimentación), entierro o “huaca” (bienes intactos para consumo virtual), maquillaje u ornamento (pigmentos, collares, etc.)
En forma de producto semielaborado(preformas), almacenaje (reservas), o preparados de base vegetal / base mineral o mixtos, etc.
Al subsistema desechos: excretas, sudor, transpiración(es expulsión definitiva), sobrantes (astillas, virutas, cáscaras, cascarones), residuo (desgastado, averiado, accidentado, expulsado definitivamente, esquirlas, astillas, masas)
Entre subsistemas hay flujos multidireccionales:
Se asume que en algún momento hay cambios de sistemas: causas del abandono pueden ser: desalojo, matanza, epidemia, migración, agotamiento, incendios, inundaciones, vulcanismo, captura, desplazamiento forzado, etc.
El conjunto de subsistemas previo se detiene y entra a condición de yacimiento. En estas condiciones es hallado y abordado. Entre estos dos extremos situacionales se generan cambios, pues en su condición de yacimiento no ingresa a una “caja fuerte” hasta que hay arqueo. No queda fijado de una vez y para siempre en espacio y tiempo. La unidad de alteración es el subsistema, aunque afecta la posición e integridad del objeto del lugar donde los dejó la ultima fuerza humana que obró sobre el). Por ejemplo al podrirse el tejido blando, la piel del cadáver puede desaparecer, pero el susbsistema ideacional estaría presente a través de las ofrendas (botánica, faunística, mineralógica que informan del contexto natural de su formulación), pigmentos, posición espacial (vertical y horizontal) y anatómica, elaboración de la sepultura, etc. etc.
Pueden servir contextos no mortuorios o sacros para derivar aspectos ideacionales. Si partimos de la premisa de que tanto los mencionados, al igual que los residenciales y corporales, no tienen existencia fuera de los aspectos ideacionales, y el sujeto o actor los expresa en mente y cuerpo; entonces, un examen de un contexto residencial abandonado tiene también información sobre este subsistema. Más allá del diseño, la existencia mismo de abstracciones inmateriales está implícita ya en las expresiones materiales del estado de vida. El imaginario onírico, las proporciones materiales (alto/bajo, frio/caliente, anterior/posterior, etc., recto/redondo{un cabello mojado desprendido forma un circulo sobre una hoja vegetal, por ejemplo} el descubrimiento de propiedades de los minerales que no sea la dureza, o de los vegetales que no sean las de comer, la huella lineal de los dedos manchados de carbón, caer/elevar, nacer/morir, etc.
En el caso etnográfico tendríamos que tener una aproximación emic nucak exhaustiva que conecte la expresión material e inmaterial del “pentatrazo” poner a prueba hipótesis interpretativas que conecten la lógica nucak (pues “hay” una lógica nucak, faltaba más) con la lógica occidental (que también la hay, solo que se cree que es la única) y su correspondencia
Los trazos y el diseño que constituyen indican que los Nk tienen una visión analítica de la realidad; hay partes de ella que son representados por cada elemento; no son simples trazos lineales echados sobre la faz de cualquier manera; hay un orden y una secuencia: un primer trazo, un segundo, así hasta el quinto; no es un “garabato” ni están en cualquier parte; además el diseño respeta las cavidades orgánicas de la vista, el oído, el olfato y los enmarcan; son uniformes, con colores y uniones nítidas entre extremos y mitades; hay una lógica que integra los elementos del análisis en el plano facial.
¿Porque han de querer los Nk tener áreas de actividad separadas? ¿Es que acaso quieren que el suelo interior y el exterior sean diferentes?; Sin importar cuánto tiempo permanezcan en uno de los lugares, saben que no será para siempre y su huella ecológica tampoco. Desafortunadamente es nuestra huella ecológica el problema.
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Marcos Suárez C.
Portoviejo, Octubre 2010.
[1] Es traducción automatica
[2] Que no se reduce,-of course-a la amazonía.
[3] En realidad creo que lo que pone en crisis es el concepto de “dato” al preocuparse por el origen de los mismos
[4] En 1989 aparecieron en un remoto caserío de las selvas del Guaviare (Amazonia colombiana) 41 indígenas desnudos que no hablaban palabra de español y solo tenían herramientas tradicionales. Vinculados con otros cazadores recolectores del noroeste amazónico denominados genéricamente makú, los nukak conformaban una etnia diferente. hoy se sabe que en total son unos 500 individuos, que viven en un territorio selvático de casi 10.000km2.(Politis, 2005:45).
[5] Adjetivación de uso popular local. Acción y efecto de hacer tomas con una video grabadora de celular.
[6] Como una red de lugares
[7] Figurativo. Es un juguete giratorio , de dos pequeños discos unidos centralmente por un eje fijo estriado que apoya una cuerda doblada sobre sí mismo y ambos extremos se juntan y atan en la mano; el juego es un impulso para que se desliza lo largo de ésta, de extensión marcada , desde a la mano es impulsado muscularmente en varias direcciones; sale y retorna a la mano
[8] En general, los forrajeadores no almacenan comida; ellos hacen frecuentes movimientos residenciales y pequeños forrajeos logísticos, se mueven hacia los recursos.
[9] Binford comenzó a clarificar los conceptos de movilidad diferenciando entre movilidad residencial, movimientos de la banda total o grupos locales desde un campamento a otro; y movilidad logística, movimientos de individuos forrajeros o pequeños grupos de trabajo exteriores que van y vuelven al campamento residencial(Kelly,1995)
[10] Incluyo un acercamiento al uso de este concepto, mas adelante.
[11] Uno de ello es el Profesor Politis, docente para el presente ejercicio. Tanto el video de referencia como las fotos usadas aquí, fueron expuestas generosamente en el transcurso de su cátedra.
[12] Binford, según Kelly, entiende el papel que la movilidad juega en la creación de los sitios arqueológicos (1995)
[13] La movilidad tiene, por supuesto, un componente cultural, en estas concepciones culturales del ambiente afecta la forma en que una localidad es tratada, como Steward señaló muchos años atrás. Los cazadores recolectores quienes dejan un lugar física y conceptualmente por ejemplo, podrían tratarlo de manera diferente de aquellos que dejan una localidad físicamente pero que aún piensan en él como un lugar en el paisaje, quizás debido a los recursos localizados allí o a algún vínculo cultural con ella (negritas sólo aquí) Kelly, 1995
[14] Figurativo; lo prefiero al concepto de veneno, que es muy occidental.
[15] Figurativo también; no sé si el concepto de muerte y agonía sea apropiado.
[16] Sibling.
[17] Me parece que son cinco, en las condiciones de luz de la filmación y de la exposición no eran fácilmente discernibles, aunque si lo eran su disposición sobre el rostro. El autor.
[18] Bueno, más bien siguiendo a Tim Ingold una nueva ontología, que él plantea como vinculada a la intercorporalidad / interagencialidad / interespecialidad de un enfoque transdisciplinario al conocimiento etnográfico”(Ingold,2000). Este es un tema de particular interés.
[19] Carbonato de calcio, oxido de hierro o carbón; bixa orellana
[20] Locución de origen latino, introducida por el ritual católico; el creyente recorre su faz y su pecho con un trazado imaginario en cruz, a la vez que repite para sí la parte verbal del ritual diario.
[21] Esto puede ser hipostasia, aun cuando no se trata de ser hombre-animal; la evolución ha dejado claro que el ser humano hipostasía a partir de sí mismo. No es unidad monadica, es indiferenciación, que no es lo mismo.
[22] Usualmente la actividades se han clasificado en tecnológicas (piedra, cerámica, madera), de subsistencia (preparación y reparto de alimentos y bebidas) y rituales (curaciones, shamanismo). De un tiempo a esta parte he venido considerando la existencia de acciones que no responden a esa tipología y que pueden considerarse como “cordiales”, por ejemplo visitas que pueden involucrar acciones de desplazamiento de bienes, indicados por “huesos irremontables” por ejemplo.
[23] Las estaciones aquí las definimos como nodos donde la marcha tiende a cero; habría una presencia de palimpsestos de huellas cruzadas. En el camino las huellas tienden a ser lineales y la cadencia de la marcha es continua y tiende a infinito. Esto podría dar contrastes reflexión de luz en fotos verticales. Puede involucrar escondrijos.
[24] Politis menciona tabúes alimenticios que explican ausencias. Ahora bien puede que no sea por “tabú alimenticio” y haya otras razones. Se me ocurre que una de ellas tiene que ver con el hecho de que la piel humana cumple con la función de excreción por medio de la transpiración en la que elimina sudor. Las toxinas incluidas, al igual que las feromonas, son fuente de emisiones, olores en particular, los que son detectados por el olfato de los monos. Es posible entonces que no coman animales cuyas toxinas-olores sean repelidas por las presas de caza y no necesariamente o quizás no exclusivamente por tabú, sino por el deseo excluyente de la carne de mono. Quizás esto último, que es lo contrario de la prohibición, es lo que haya realmente que explicar. ¿Siempre lo hicieron o es el hecho de ser contemporáneos lo que los condiciona?. No será este un ejemplo de lo que el autor critica “Al interpretar los restos de las sociedades del pasado, los arqueólogos tendemos a proyectar nuestros intereses y preocupaciones, e imaginamos situaciones y decisiones basadas en nuestra concepción del mundo”. Es decir si se quiere ver tabú, se verá tabú. Desde las ciencias naturales se conoce que el sudor se compone de una mezcla del 98% de agua con un 2% de otras sustancias tales como cloruro de sodio, amoníaco, urea o ácido úrico, ácidos grasos y ácido láctico. Pero además del sudor, durante la actividad muscular se disipa calor, lo que hace que el olor junto al calor, ascienda. El olfato (de los monos) a más de que les ayuda a localizar comida para sobrevivir, también perciben la cercanía de depredadores de los que deben protegerse, lo cual está directamente relacionado con su supervivencia en los peligrosos ecosistemas selváticos. La denominada “mascota” es una garantía de que los monos percibirán un olor que no rechazan 8si se quiere ver mascotas, se verá mascotas.
[25] Es una adjetivación ad hoc; el castellano lo permite y sería algo así como relativo y perteneciente a la banda, para usar el formulismo de los diccionarios. El autor.
[26] “En mi opinión, la Prehistoria habrá dejado de tener el único sentido que es legítimo, el de conocer a quienes habitaron el pasado para entender las transformaciones que protagonizaron, los cambios que resistieron o propiciaron, los secretos de la cultura humana y de la dinámica histórica”(Almudena, s/f; 2).
[27] Considerando que hay n-transformers que inciden en el registro óseo, sin embargo es un campo de interpretaciones.
[28] Indicamos que a lo mejor no sean las únicas rayas corporales. En las fotos de 1989 parece que éstas se extienden al tórax también; en la filmación parecen circunscribirse al rostro.
[29] Minimalismo es una orientación moderna de arquitectura y arte: máximo orden i mínimos medios. http://www.suite101.net/content/minimalismo-conceptos-bsicos-a144
[30] Entre la prehistoryarchaeology y etnoarchaeology. El autor
[31] Caza/recolección/campamento/banda
[32] Almudena dirá “que existe una relación estructural, y por tanto necesaria, entre el grado de complejidad socio-económica de un grupo humano y la estructura básica de su percepción del mundo, el tipo de mundo en el que cree vivir. Ese mundo tendrá unos límites y unas dimensiones que vendrán dadas por el modo cómo percibe el tiempo y el espacio y el modo en que representa ambos parámetros de orden, y esto está directamente vinculado con su grado de división social de funciones y de especialización del trabajo, es decir, con su grado de complejidad socio-económica.
[33] “Desde el estructuralismo, el objetivo principal de cualquier análisis cultural es la comprensión de las pautas estructurales que rigen el orden de racionalidad de una determinada sociedad. Se considera que existe una lógica interna que estructura la cultura y que atraviesa y se manifiesta en todas sus dimensiones, y por lo tanto, también en la de la cultura material”(subrayado sólo aquí)
[34] We conclude that human communities in the Natufian period had not yet tailored their indifferent household refuse disposal practices to the long-term requirements of sedentary living (Hardy-Smith & Edwrads, 2004:253).
[35] “Quizás la suposición más importante hecha por muchos arqueólogos es que el modelo espacial de los restos arqueológicos refleja el modelo espacial de las actividades llevadas a cabo”(cursivas mías). (Binford, 1962; Brose, 1970; Clarke, 1968; Hill, 1970 a, 1970 b; Longacre, 1970; Mc. Pherron, 1967; Struever, 1968; Wilsem, 1970 y muchos otros). Schiffer, 2004
[36] De “facto refuse” :” the refuse of abandonment. When locations of habitation or activity are abandoned, any refuse or material culture remaining behind is considered “de facto.” De facto refuse is the closest thing we have to a literal record of human activity. This does not mean that it is a complete and accurate record, but it does imply that the remains have a direct spatial association with activities and it includes refuse that otherwise is removed to primary or secondary contexts. The things you leave behind in an apartment or dorm room at the time of evacuation is an example of de facto refuse, as is the remains of a fast-food left behind at the table. In both cases the refuse is usually picked up and removed to locations of primary and/or secondary refuse accumulation”.
[37] Dira Schiffer “En el momento de su abandono, estos elementos estaban aún en el contexto sistémico”.


